La tensión hispano-marroquí y su impacto en la lucha contra el terrorismo en el Sahel

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La sucesión de ataques terroristas en los países del Sahel se ha convertido en un motivo de preocupación para los países de África occidental, así como para Europa y Estados Unidos. Los recientes ataques en el norte de Burkina Faso en la noche del 4 y 5 de junio de 2021y que dejaron una cifra de 160 muertos, revelaron las debilidades significativas en la coordinación de la inteligencia que acompaña a los esfuerzos de intervención militar, particularmente en el triángulo fronterizo entre Malí, Níger y Burkina Faso.

La fuerza conjunta puesta en marcha por los cinco países del Sahel (Malí, Níger, Chad, Senegal y Mauritania) a petición de Francia y con objetivos que consistían  en limpiar el triángulo fronterizo de los terroristas, permaneció sin financiación hasta 2021 (Fátima Ben Haddou, “Por qué las alianzas fracasan en derrotar al terrorismo”, Agencia Anadolu, 25 de febrero de 2021).

La débil  coordinación, la intervención extranjera limitada y sin alcance popular (opinión pública francesa como la de los países del Sahel, está insatisfecha con los resultados de la operación militar francesa «Barkhane») y el bajo nivel de preparación de las fuerzas locales en términos de equipamiento, motivación y gestión, dio lugar a la creación de nuevas iniciativas como «Takuba» para octubre de 2021, que es un organismo de intervención especial sueco y estonio (apoyado por elementos daneses, noruegos, lituanos, irlandeses y holandeses) que entrena y acompaña a las fuerzas especiales locales que por su parte, apoyan y respaldan a las fuerzas francesas y locales.

La decisión del presidente francés de poner fin a la intervención directa vía la operación «Barkhane» y sustituirla por un nuevo modelo basado en la formación, el apoyo logístico, la inteligencia y el fortalecimiento de las fuerzas especiales de intervención local y en coordinación con socios europeos, americanos y norteafricanos, constituye un nuevo punto de inflexión en el enfoque de los países occidentales ante las complejidades del terrorismo en los países del Sahel y el Sahara.

Lo que complica la labor de los socios europeos y americanos del Sahel es la propagación de grupos armados en varios países de la zona, especialmente Malí, Níger y Burkina Faso, así como la continuidad de violencia de Boko Haram en el norte de Nigeria, en Camerún e incluso en algunos países del Sahel.

La influencia de los grupos terroristas podría limitarse a dos grupos principales: «Ansar al-Islam y musulmanes» afiliados a Al-Qaeda en el Occidente Islámico, dirigidos por el tuareg Iyad Ag Ghali. Se trata de un grupo que ha fusionado cuatro movimientos extremistas y que tiene experiencia de campo y una fuerza de ataque significativo. Es notablemente «activo» en Malí, Níger y Burkina Faso y se considera, según el general Marc Conruyt, comandante de las fuerzas francesas en el Sahel, uno de los desafíos más peligrosos al que se enfrentan tanto las fuerzas malienses, como las Fuerzas francesas de intervención «Barkhane» (France 24, «Terrorismo en el Sahel: ¿los países de la región se están volviendo impotentes ante el fenómeno «, 7 de junio de 2021).

El otro grupo es «El Estado Islámico en el Gran Sahara», que surgió de la división que se produjo dentro del grupo «Al-Murabitun» en el año 2015, tras la cual Abu Walid al-Sahrawi creó el grupo mencionado, declarando inmediatamente su lealtad al estado de Daesh. Este grupo está ampliamente presente en el triángulo de fronteras entre Malí, Níger y Burkina Faso, pero a diferencia del grupo «Ansar al-Islam», no está interesado en la política interna, ni se siente a negociar, porque tiene lealtad a estados fuera del Sahel y el Sáhara (France 24, ibid).

Los dos grupos son hostiles entre sí y se involucran en conflictos sangrientos con muchas víctimas, tanto armados como civiles (ibid.). Al mismo tiempo, la franja fronteriza de Níger con el norte de Nigeria, en particular las localidades de Dir, Maradi, Zinder y Diffa, es considerada como un semillero de intrusión de jóvenes sin empleo, que viven en condiciones precarias y con un comportamiento anti social. Todo ello es un factor que empuja a algunos de estos jóvenes a caer en brazos de movimientos extremistas, en particular “Boko Haram”, en donde algunos jóvenes de estas regiones encuentran su refugio para el logro de su autorrealización, frente a los horizontes bloqueados en materia de educación, formación e integración social.

Al mismo tiempo, diferentes grupos extremistas aprovechan los conflictos entre pastores nómadas y agricultores sedentarios por el agua y los pastos en el Sahel, especialmente en Malí y Níger, donde surgen diferencias étnicas entre aquellos que tienen orientaciones culturales pastorales y los que tienen una vocación agrícola. Los grupos terroristas explotan dichos conflictos para alimentar el espíritu de separación étnica y atraer a elementos jóvenes perseguidos por la defensa de la identidad tribal, asociada a la llamada «defensa del Islam».

Hasta ahora han fracasado los enfoques adoptados para desarrollar el Sahel y protegerlo del terrorismo y de grupos terroristas. A esto se suma una élite política corrupta y un debilitamiento del espíritu de lucha de las fuerzas militares locales, debido a la falta de equipamientos y municiones, debido también a los bajos salarios y retraso en las pagas, al bloqueo en las miras de horizontes para muchos jóvenes y a los conflictos repetidos por el agua, por los pastos y por los recursos. Todo ello facilita la labor de grupos terroristas que cooperan con otros que se dedican al trafico de personas y otros especializados en el tráfico de cocaína procedente del Golfo de Guinea vía América Latina. Dichos grupos han creado rutas terrestres seguras cruzando Argelia y Libia para suministrar al mercado europeo con droga blanca.

La estabilidad política en Libia y cualquier transformación política en Argelia pueden tener un impacto sobre el control fronterizo, especialmente si se crea un ejército y una fuerzas libias efectivas de seguridad. Eso es así también, si se mejora la gestión en materia de control por parte del ejército argelino de las zonas fronterizas, especialmente en colaboración con Níger, Malí y Mauritania. Ello obligará a los traficantes de cocaína y de seres humanos a buscar otras rutas, con la ayuda de grupos terroristas. Una de las posibles vías, es a través de Mauritania hacia las Islas Canarias y de allí hacia las costas marroquíes o hacia el Sahara marroquí y luego hacia el norte de Marruecos y España.

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La coordinación entre Marruecos, España y Mauritania es estratégica y vital, no obstante, la reticencia de España en reconocer la soberanía de Marruecos sobre su Sahara -siendo España el mismo país él que firmó los acuerdos de Madrid de 1976, según los cuales el Sáhara fue entregado a Marruecos- no sirve al interés de la coordinación en la lucha contra la delincuencia transnacional, contra los narcotraficantes y contra grupos terroristas. España tendría que elegir entre ¨coquetear¨ con el Frente Polisario, visto como factor desestabilizador en la región (un frente que anunció el abandono del alto el fuego, cuando Marruecos liberó el 13 de noviembre de 2020 al paso de Guerguerat de los partidarios del Polisario que impedían el paso de mercancías de Europa a los mercados de África Occidental). Asimismo está también, la cuestión de la cooperación con Marruecos y Mauritania para proteger la zona vital de los tres países, de Europa, de países del Sahel y de África Occidental de las amenazas que les rodean por todos lados.

A lo largo de los últimos veinte años, España ha podido abortar decenas de complots terroristas gracias a la cooperación con los servicios de inteligencia y seguridad marroquíes, internacionalmente reconocidos por su competencia, experiencia y eficiencia. Ni España, ni toda Europa puedan poner en riesgo esta coordinación estratégica vital, por la cara de un movimiento separatista que obra a favor de una agenda que no tiene que ver con la estabilidad, la paz y la seguridad tanto en el norte de África, el Sahel como en Europa.

Foto portada: Atalayar.com
Foto interior: OKDiario.com

 

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