El asunto del Sahara Occidental

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Sáhara Occidental o Sahara Marroquí; tras años de guerra fría y luego caída de los paradigmas socialistas el asunto del Sahara Occidental salta nuevamente al mapa del análisis internacional, claramente debemos tener en cuenta algunas
singularidades y caricaturas de este tema, pues la parte acusadora, vale decir el Frente Polisario amparado nuevamente en Argelia y sus aliados en los círculos radicales de algunos partidos de izquierdas latinoamericana intentan confundir a la opinión pública.

La importancia de la sociedad civil en el concierto de las democracias es un asunto que no tiene discusión, pero aprovechar constantemente estos espacios para distraer, confundir y agraviar es un abuso de la inteligencia de los actores sociales. Tal es el caso de algunas mesas de trabajo y reflexión agendadas en el marco del Foro Mundial Social a realizarse a partir de este 01 de mayo en Ciudad de México. La Rasd allí intenta imponer su relato de victimización intentando engañar a la opinión publica y contando un relato falto de realidad jurídica internacional.

No es casualidad tampoco que en un tendencioso informe publicado el 23 de
enero del 2021, el Servicio de Prensa de Argelia (APS) afirmara que la
autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) está
oficialmente reconocida por la ONU, la Corte Internacional de Justicia y la
Corte de Justicia de la UE, acto falto de verdad y cuestión nada más lejos de la
realidad.

El estado fantasma de la RASD, acogido por Argelia es objetivamente otra
realidad alterna a la verdad, sabemos muy bien que el Sáhara Occidental no es
ningún país, y que la Rasd y su brazo militarizado es decir el Polisario no son
un estado reconocido por la ONU, ni por la Corte Internacional de Justicia (CIJ)
y tampoco por la Corte de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

¿Entonces cuál es la idea de provocar esta confusión mediática? y ¿entonces
cuál es el juego de la Rasd en distintos escenarios internacionales? Esta lista de supuestas verdades redactadas constamente por la prensa argelina contienen al menos tres hechos abiertamente falsos e inventados. Primero, la ONU no reconoce la autodenominada RASD como un estado. En cambio, considera la región geográfica del Sáhara Occidental como un territorio no autónomo. En segundo lugar, la Corte Internacional de Justicia, como órgano de la ONU, tampoco reconoce ningún estado en la región del Sahara Occidental, y tribunal solo brinda opiniones consultivas sobre el tema.

Entonces, el Tribunal de Justicia de la UE, nunca ha mencionado la existencia de la autoproclamada Rasd. Su existencia de Rasd es claramente una fantasía de la guerra fría. La realidad es que un territorio ancestral llamado Sahara Occidental, cuyo sentido de pertenecía al Reino de Marruecos es de toda lógica política, jurídica y cultural, es una realidad tangible, tal como lo reconoce España, recordemos pues, qué Pedro Sánchez ha admitido en una carta enviada al rey Mohamed VI que el plan de una autonomía para el Sáhara Occidental, presentado por Marruecos en 2007, es la iniciativa más «más seria, realista y creíble” para resolver el tema, lo propio había resuelto la administración norteamericana a través de su Departamento de Estado, Israel y otros importantes actores internacionales.

La praxis de la realidad política nos dice hoy que la autonomía es la única senda posible hacia una solución de este asunto, pero en el marco del respeto de la DOCUMENTO DE TRABAJO- AUTOR ANTONIO YELPI AGUILAR integridad territorial del Reino de Marruecos y las garantías propias de las normas fundamentales del derecho internacional, lógica que garantiza, al mismo tiempo la paz y el desarrollo en la región.

Es claro que «la autonomía propuesta por Rabat como expresión de una
autodeterminación equitativa en conformidad con el derecho internacional,
constituye el marco político para lograr una salida realista”. La Rasd es un
“espejismo” y solo Marruecos es capaz de garantizar el desarrollo y el bienestar de esta zona, tal como lo ha hecho con el ascendente desarrollo humano y urbanización en zonas como Dajla y El Ayún.

La Rasd es a todas luces un sitio donde el totalitarismo se ve cruelmente expresado, y donde las conductas y las prácticas del Frente Polisario se
asemejan mucho a una Corea del Norte respecto de las disidencias, un
territorio donde las libertades individuales y por cierto la universalidad de los
derechos humanos no son consideradas, pues allí se impone un relato
trasnochado, dominante y persistente de absorción grupal de una minoría.

El Frente Polisario en su afán de victimizarse aprovecha todas las oportunidades que se le presentan en las reuniones regionales e internacionales para promover su programa separatista e instrumental de los intereses argelinos, buscando activamente la simpatía de las corrientes de izquierda, los movimientos de protesta, las organizaciones no gubernamentales internacionales y los medios de comunicación, en suma, “expertos en el papel de víctima y ganadores del premio Oscar”.

La Rasd no existe, más que en los visones geopolíticos del publico acuerdo del
Frente Polisario y su titiritero, Argelia. Durante la Marcha Verde en 1975, Marruecos recuperó el Sahara e hizo saber que la región es parte integral e innegociable de su territorio. El denominado Polisario fue posteriormente introducido para sabotear la construcción y el desarrollo de un Marruecos democrático bajo la solapada dirección de Argel.

El plan marroquí de autonomía es claramente una opción para la población del
Sahara, pues el Reino de Marruecos ha acelerado el proceso de modernización
y de desarrollo de sus Provincias del Sur, materializando su propuesta de
autonomía, y evidentemente, de desarrollo económico y social de la región.

Durante el proceso de descolonización, la única reivindicación de soberanía
sobre el territorio del Sáhara provino de Marruecos, nación que no escatimó
esfuerzos para recuperar su integridad territorial y unidad nacional. Es claro
que esta reivindicación de Marruecos es el motivo por la que el Sáhara está
registrado ante la Cuarta Comisión de las Naciones Unidas como un Territorio
No Autónomo.

Por su parte, es necesario advertir que el Frente Polisario no existió hasta
1973, cuando Argelia patrocinó su creación por razones políticas y
estratégicas, apostando por un asentamiento permanente en su territorio, y
estableciendo la llamada República Árabe Saharaui Democrática, una entidad
que no dispone de las bases ni los atributos para ser un Estado y de hecho no
lo es.

El presente desarrollo y la apuesta por la generación en este territorio de
actividades industriales y una activa urbanización del Sáhara Marroquí ofrece
modernización y oportunidades de empleo a miles de saharauis, donde Marruecos realiza una importante inversión en infraestructuras, así como el
impulso de actividades económicas y sociales que generan riqueza para los
habitantes de las provincias meridionales. Nada de esto, está en cambio en la
agenda de la Rasd. Vemos en el Polisario un discurso totalitario y separatista,
donde la pobreza y el abandono de los habitantes del Sáhara es la tónica,
empeorada bajo la presente pandemia global; Marruecos procura garantizar
una solución justa y humana para quienes sufren abusos en los campamentos
de Tinduf y para quienes habitan en los territorios mencionados.

La Rasd no existe como un estado, pero si como una organización separatista,
y el Polisario es objetivamente una amenaza para la estabilidad regional, dada
la participación cada vez más evidente de miembros actuales y pretéritos en
actos de terrorismo y delincuencia organizada en la convulsa región del Sahel.

Recordemos que bajo el influjo nacional y modernizador de Marruecos se han
construido carreteras, parques, escuelas y hospitales y se ha ampliado el
acceso al agua potable y la electricidad, los indicadores de desarrollo humano
del Sáhara relacionados con la salud, la educación y la vivienda superan la
media nacional y regional y son en la actualidad los más altos de Marruecos,
como ejemplo de esta realidad Dajla se está convirtiendo en un modelo de
avance industrial que está reconfigurando el desarrollo y la inversión en África.

En suma, la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática es una
verdadera farsa, un negocio y un espejismo jurídico, y que el conflicto sobre la
soberanía de este territorio solo sirve para someter a una población ayer y hoy
indefensa, arrinconada y sometida a los caprichos de una minoría borracha y
totalitaria, la mayoría de la población auto-reconocida como saharaui vive y
goza del estatus de ciudadano marroquí y no bajo la bandera de la Rasd, quien
si mantienen cautiva una población sin derechos fundamentales ni libertades.

Es por tanto necesario mencionar, qué el principio de autodeterminación, tan
manoseado por algunos agentes internacionales Ong, s y fallidos intentos
desde Argel, no se contradicen con el Plan de Autonomía de Marruecos en la
región, es más, este es un elemento eje del mismo, y del estatuto autonómico
propuesto por Marruecos. Es obvio entonces, qué la iniciativa de autonomía
que Marruecos impulsa en las poblaciones del Sáhara Occidental son del todo
una propuesta realista, sostenible y viable en marco de soberanía nacional
marroquí, haciendo que la región sea semiautónoma, bajo una soberanía
nacional y esa es la verdad.

Naturalmente alguien tendrá que decirles la verdad a los asistentes al Foro
Social Mundial, pues allí les quieren contar un cuento con claro afán de
victimización y propaganda.

ANTONIO YELPI AGUILAR
CONSULTOR, DOCENTE, ESCRITO

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