Digamos no, al discurso de odio

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Es claro que el mundo ha cambiado, pero a pesar de estos cambios en plena inicio del siglo XXI estamos presenciando en todo el mundo episodios de violencia política, cultural y religiosa, hoy por hoy estamos presenciando una inquietante oleada de xenofobia, racismo e intolerancia, con un aumento abismante de hechos del antisemitismo, el odio contra los musulmanes y la persecución de los cristianos, migrantes y minorías sexuales.  Muchas veces acciones concertadas por grupos intolerantes, escondidos además tras el anonimato de las redes sociales, cuyos los mensajes de odio están día a día explotando en los medios sociales y otras formas de acción cultural y política.

Es una lástima ver como diversas plataformas de comunicación son usadas para promover la intolerancia. Por ello es muy importante  la última resolución y recomendación de  la Asamblea General de la ONU, la cual  aprobó, hoy miércoles, por unanimidad de sus 193 Estados miembros, una resolución presentada por Marruecos; sorprendentemente una declaración clara y contundente sobre la necesaria alerta global frente a los discursos de odio, recordemos pues que la proclama de las Naciones-Unidas y la celebración del día el 18 de junio de cada año como el  «Día Internacional contra el Discurso de Odio» es el resultado del llamamiento de una nación del norte de África.

Esta acción o declaración de intenciones no es al azar, pues no estamos hablando de un fenómeno aislado, ni de las estridencias de cuatro gatos al margen de la sociedad. El odio y el discurso de intolerancia se está generalizando peligrosamente, tanto en las democracias liberales como en los sistemas autoritarios. Es claro y evidente que con cada relato de odio que se rompen y se debilitan los pilares de nuestras sociedades y por cierto los valores que deberían imperar en nuestra común humanidad.

Como declara un importante documento socializado por Naciones Unidas, las repercusiones del discurso de odio afectan a numerosas esferas de actuación del sistema internacional de las Naciones Unidas, entre las que cabe mencionar las siguientes, citamos textual: “ la protección de los derechos humanos; la prevención de los crímenes atroces, la prevención del terrorismo y de la propagación subyacente del extremismo y el antiterrorismo violentos y la lucha contra ellos; la prevención de la violencia de género y la lucha contra ella; el incremento de la protección de los civiles y refugiados; la lucha contra todas las formas de racismo y discriminación; la protección de las minorías; el sostenimiento de la paz; y la participación de las mujeres, los niños y los jóvenes”.

De ahí la importancia de la resolución aprobada hoy miércoles, pues es importante destacar que la aprobación por consenso de esta resolución histórica es sumamente importante y se produce en un contexto mundial marcado por la exacerbación y la multiplicación del discurso de odio, el llamado de Marruecos y que fue apoyado y copatrocinado por más de 75 países, procedentes de todos los grupos regionales y de diversos trasfondos culturales claramente es un hito histórico.

Naturalmente esta iniciativa pone en primera línea a Marruecos como una democracia plural y laica que demuestra el respeto y la estima del papel de la diversidad cultural; es claro que el Reino de Marruecos con este gesto emerge como líder regional y mundial en la promoción de los valores de la paz, la tolerancia y el diálogo interreligioso e intercultural.

En tal sentido no podemos obviar el rol de su de Su Majestad el Rey Mohammed VI en la conducción de este proceso, cabe advertir durante la presentación de esta resolución ante la Asamblea General, el embajador y representante permanente de Marruecos ante las Naciones Unidas, Omar Hilale, subrayó que la exacerbación de los discursos de odio es una práctica que la sociedad debiera castigar, cuya naturalización va en contra de los valores de la paz, tolerancia y la sana convivencia democrática, pilares consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

En tanto como señalan estudios sobre la Convención Americana de Derechos Humanos, es nuestro continente es urgente activar acciones contra los discursos de odio, definidas como “las expresiones de odio o el discurso destinado a intimidar, oprimir o incitar al odio o la violencia contra una persona o grupo en base a su raza, religión, nacionalidad, género, orientación sexual, discapacidad u otra característica grupal, mal que no conoce fronteras de tiempo ni espacio”.

Desde la Alemania nazi y el Ku Klux Klan en Estados Unidos, a Bosnia en los noventa, el genocidio de Ruanda en 1994 y la emergencia de ISIS hemos sido testigos de acciones de odio atroces e inhumanas,  ello sin olvidar a otros grupos  se han empleado expresiones de odio para acosar, perseguir o justificar privaciones de los derechos humanos a niños, mujeres, migrantes en tránsito y muchos otros, acciones de odio que en su máximo extremo pasaban del discurso a la legitimación del asesinato. Tras el Holocausto alemán, los Ayatolas, Afganistán y un sin número de episodios nacionales el mundo ha sido testigos del discurso de odio. Actualmente con el crecimiento de Internet y de otros medios modernos que facilitan la divulgación de expresiones de odio, muchos gobiernos y organismos intergubernamentales han tratado de limitar los efectos perniciosos de este tipo de discursos que solo daño causa a la sociedad.

Volviendo a citar al embajador marroquí ante Naciones Unidas señor Hilale, “esta resolución reafirma el arsenal doctrinario de las Naciones Unidas destinado a promover el diálogo interreligioso e intercultural, en particular el Plan de Acción de Rabat sobre la prohibición de la apología del odio”. En tal sentido, Marruecos has dado una lección con su llamado a construir la tolerancia y la inclusión como valores culturales y políticos y a partir de allí hacer un llamado universal.

Es evidente que uno de los objetivos principales del discurso de odio es claramente  difamar a personas que forman parte de grupos vulnerables, congregaciones religiosas, minorías migrantes y muchas otras; De allí el valor del llamado del Reino de Marruecos que por unanimidad de sus 193 Estados miembros  acoge una resolución presentada por esta nación, es evidente que este un tema preocupa a la sociedad actual y que la lucha contra el discurso de odio hoy es fundamental, y como destacamos a partir del impulso y la   proclama marroquí , por primera vez en los anales de las Naciones-Unidas, el 18 de junio de cada año quedara como «Día Internacional contra el Discurso de Odio».

*ANTONIO YELPI AGUILAR

PRRESIDENTE FUNDACION GLOBAL AFRICA LATINA

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