Asuntos más, asuntos menos

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El Gran Reinicio según declaran desde Davos busca “resetear el capitalismo” y, así lo manifiestan, sin filtro, sus ideólogos, según estos “se busca poner la naturaleza en el corazón del nuevo sistema económico internacional y con ese afán establecer “un nuevo contrato social para honrar la dignidad de cada ser humano”, claro esto mediáticamente suena lindo, pero que se esconde se preguntan los teóricos del Nuevo Orden Mundial.

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En este ambiosioso proyecto confluyen las organizaciones capitalistas occidentales, el modelo social-capitalista de China y sus intereses globales, las grandes corporaciones tecnológicas que poseen información de las personas a nivel mundial, las principales industrias de medicamentos, empresas de servicios globales y la banca internacional tras el FMI, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, BCP de Suiza, y otras instituciones. Ellos plantean que necesaria y urgente reconstrucción de nuestras sociedades, según estos actores financieros y económicos mundiales, no puede esperar, y su vídeo institucional se puede verse en las redes bajo el título “Ocho predicciones para el mundo en 2030”.

A la luz de los hechos los peligros de este nuevo espíritu globalista son evidentes,  primero ya posen la  información de media humanidad, tienen el dinero para todo lo imaginable, y dado el espíritu de la crisis por la COVID-19 ya probaron con éxito un sistema político autoritario y controlador, nos aplicaron un ensayo social, un acto de ingeniería sin precedentes, ya de ello hablamos en mi libro Covid-19 Ensayo para un Nuevo Orden Mundial, oportunidad donde además probamos su medicina cuando bajaron los videos promocionales del libro de You Tube, la concepción de reseteo claro que asusta, y sus planes más aun.

Los líderes del Gran Reseteo suelen afirmar que los que se oponen a este proyecto ven en todo conspiraciones y manipulación, y que no alcanzan a darse cuenta de la realidad que la etapa poscovid exige a las nuevas circunstancias globales y societales. A este respecto leía días antes de cerrar estas notas unas declaraciones de un cardenal de la Iglesia Católica, el cardenal Müller, buen conocedor y decidido opositor al Gran Reseteo, quien rechazó tales afirmaciones llamándonos a poner mucha atención en lo que leemos y vemos, en el consumo cultural y cómo se nos están vendiendo patrones propios de sistemas totalitarios como la Nueva Normalidad, “siempre han denigrado cualquier crítica sobre las  élites como conspiración y subversión”, agrega el sacerdote  “se dice que cuando el gobernante posee y controla toda la información, no es solo más inteligente que el gobernado, es también un signo evidente de totalitarismo”, los proclama Müller.

Pues hoy estamos a merced de una fórmula magistral y patentada de 1,3 mililitros llamada vacuna, durante la pandemia se ha puesto en jaque a todos los gobiernos del mundo y la única puerta de paso para volver a la añorada normalidad es esa pequeña y valorada dosis. Quienes la producen controlan la dinámica del estado actual de los temas internacionales, ahora la diplomacia, la política migratoria y las relaciones internacionales se mueven en clave de “vacuna”.

Los Estados, obviamente, poseen unas estructuras internas complejas, y las opciones y decisiones que toman los responsables políticos están muy influenciadas por la acumulación interna de poder, mientras que la población en general a menudo quedamos marginados de estos asuntos, pero expuestos a las consecuencias de las decisiones, la compra de tal o cual vacuna es un claro ejemplo de cómo los estados han acertado sus decisiones o bien equivocado, y esto sucede incluso en las sociedades más democráticas, y obviamente en las demás.

Volviendo al asunto de las vacunas, por una vacuna de tal o cual laboratorio, se han vuelto más flexibles muchos de los principios democráticos, observamos como se tejen nuevas redes de aliados e incluso a muchos países se nos puede olvidar que negocian esos mililitros con regímenes no democráticos o al menos de corte autoritario, China y Rusia dos claros ejemplos.

Muchas naciones y sus gobiernos ven con atención lo que está haciendo China, el gigante asiático, es a todas luces el enemigo velado de Estados Unidos, un país  abiertamente comunista en lo político, unipartidista y para decirlo con todas sus letras, una “dictadura hegemónica” a la que el mundo se ha visto obligada a aceptar por su influencia decisoria en los flujos comerciales,  y el rol que le toca en el mundo actual, por tanto, una realidad con la que tiene que convivir.

Pues esa misma China, la misma donde se originó el virus, ahora está surtiendo de vacunas al mundo y exportando los insumos sanitarios para combatir la pandemia, parece loco, pero es la verdad.

Por su parte, hace dos años los titulares nos hablaban del peligro de la emergencia de Rusia para la OTAN  y el rol de su mandatario en el ajedrez global,  también de funcionarios rusos expulsados por espionaje, o los intentos de asesinato de disidentes rusos a los intereses de Vladimir Putin, pero  rápidamente esas noticias durante la pandemia se fueron esfumando  y fueron remplazadas por otras donde la protagonista lleva el nombre de “Sputnik Rusia, hay que decirlo, objetivamente y determinantemente no es precisamente un ejemplo de democracia o libertad de expresión y menos de disidencias, estratégicamente este oso siberiano tiene ahora un poder gigante de negociación que está por encima de cualquier escándalo de espionaje, asesinato o contubernio, produce vacunas…

La Sputnik, una vacuna qué para muchos científicos de occidente había que mirar con cautela y qué en un principio no prometía nada, porque el único actor internacional que daba crédito de su eficacia era el Kremlin, resultó ser una joya en la corona. Según expertos esta tiene una eficiencia superior a 90% y hoy es tal la demanda en el mundo que ni siquiera el poderío ruso tienen la capacidad de producir a esos volúmenes.

Un momento no poco despreciable para el liderazgo de Vladimir Putin, porque mientras sacia esa necesidad del fármaco, aprovecha para afianzar y establecer relaciones internacionales y darle un sitial a su concepción mesiánica de la nueva Rusia. Muchos países, en especial en América Latina, tocan las puertas de Rusia para negociar dosis de su prometedor compuesto, y Rusia no ha tardado en responder y ofrecer su apoyo.

Por si fuera poco, en este nuevo lenguaje de esta nueva normalidad, ahora surge el pasaporte de vacunación.  Y ojo, porque usted no va a poder hacer nada, ni entrar al cine o ir a un supermercado, o mall, no podrá entrar a un restaurant o consumir su cuarto de libra favorito en la terraza del McDonald´s, sí no cuenta con este pase de movilidad, o incluso ya muchas empresas lo exigen para ser contratado o bien continuar en ella, lastimosamente, si no certifica que fue vacunado perdemos movilidad y libertades. Claramente muchos analistas creen que esta es una forma velada de convertir la vacunación voluntaria en obligatoria.

Así es, la vacuna se convierte en un nuevo agente de las relaciones internacionales, y un instrumento de control ciudadano en el plano interno, para muchos, será la moneda de cambio en el mundo, y no pasará mucho tiempo para que el índice de inmunización también sea la medida del desarrollo o atraso de un país.

Por su parte, nuestro vecindario, América Latina llega a agosto del 2021 entre incertidumbre y polarización. Tras un largo paréntesis de stop general de los primeros meses de 2020 debido a la pandemia, naturalmente nuestra región ha continuado con su deriva y muchos países caminan a paso firme hacia más tensión política. El choque ideológico entre izquierdas y derechas, sabemos no es nuevo, pero se agrava con la amenaza cierta de crisis económica y la quiebre en los modelos políticos tradicionales.

Solo hace un par de semanas antes de terminar este texto participé de un interesante seminario organizado por la Universidad de Unilogos, con la participación de consultores de América Latina que conto con contrapartes en África, destacándose la intervención del diplomático Crisantos Obama Ondo acreditado ante la sede de la Unión Africana en Adís Abeba, Etiopía,  sobre la llamada post pandemia y la cooperación internacional,  un grupo de no más de 30 investigadores, académicos, consultores y empresarios.

En aquella oportunidad se pudieron determinar al menos 9 ejes sobre los cuales se deben centrar las discusiones sobre el nuevo orden global y sus asuntos urgentes, compartidas en fácil, son:

* La recuperación de China desde las profundidades del covid-19 es impresionante. De hecho, es casi seguro que será la única gran potencia económica que habrá cerrado el binomio 2020 2021 en territorio positivo.

*El crecimiento de China podría acercarse a 8% este año, según el Fondo Monetario Internacional, superando a Estados Unidos, Europa y Japón. El país comunista reemplazará a EE.UU. como la mayor economía del mundo en términos de dólares en 2028, cinco años antes de lo previsto hace un año, según la firma consultora Centre for Economics and Business Research, con sede en Londres.

* El cambio climático es objetivamente el principal desafío de hoy, de su control depende el futuro de la vida en el planeta tal y como la concebimos. Las emisiones de CO₂ han aumentado cerca de un 50 % contando desde 1990, contribuyendo así al aumento de temperatura mundial y poniendo en riesgo el objetivo del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global por debajo de 2 ºC.

*Las pruebas diagnósticas para SARS-CoV-2 son escasas en número y las disponibles, no se distribuyen en forma equitativa, principalmente debido a las regulaciones de cada país y región. Este es uno de los motivos por el cuál, países como Corea del Sur puede realizar más pruebas en comparación con el resto del mundo, debido a que es uno de los principales fabricantes mundiales de reactivos para pruebas moleculares, seguido de naciones como China, Japón, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos.

* La inteligencia artificial ha llegado para quedarse y acompañar a la humanidad, está a dejado de ser ciencia ficción. Está ya comenzando a transformar muchos aspectos de la vida – la sociedad, la salud, la educación, la economía, la seguridad, etc.– y su impacto ya lo estamos advirtiendo.

* Se está ampliando la brecha de la desigualdad en la confianza institucional, y la pandemia ha incrementado estos sentimientos. Personas con mayor y mejor educación confían más en las instituciones que aquellas con poca o mala educación, nos dice su suma y resta.

* En el plano económico, las previsiones reviven el recuerdo de la década perdida de los ochenta, respecto de nuestra región y el caribe, cuando las economías de la región pasaron de un crecimiento sostenido a una recesión debido a la creciente deuda pública, el déficit fiscal y la caída del precio de las materias primas.

* Se están produciendo grandes cambios en los juegos de poder, muchos de los participantes coincidieron que cada vez más difícil usarlo y más fácil perderlo. Y está pasando con fuerza producto de la pandemia, desde grandes ejércitos a grupos insurgentes han sentido el cambio, desde empresas de gran envergadura a sorprendentes start-ups, desde los palacios presidenciales a las plazas públicas.

* Observamos riesgos excesivos, a endeudarse demasiado y a inflar burbujas especulativas de algunos activos, las propiedades inmobiliarias y algunos artículos nuevamente caen en esta lógica.

Crisanto Obama Ondo, nos ilustra agregando que en África donde sus frágiles sistemas de salud auguraban un impacto aún mayor de la pandemia, está respondiendo entre la espada y la pared a las circunstancias, “este «tsunami» anunciado, de consecuencias devastadoras, parece, sin embargo, no haber llegado todavía”, y los countries africanos, donde ya se ha evidenciado una creciente transmisión, como Sudáfrica y Nigeria no están viendo el impacto real de las cifras.

“Los países africanos aún no han visto la luz al final del túnel de la crisis del COVID-19, pero deben iniciar rápidamente reformas económicas profundas para prepararse para su futuro, ya que volver a su modelo prepandémico ya no es imposible” nos comenta el diplomático ecuatoguineano.

“Diversos especialistas han manifestado que nuestra región va a afrontar unos años bastante difíciles y complejos, es obvio que lo que sucederá durante los próximos 5 a 8 años en África redundará en nuestras expectativas de desarrollo, y generará un profundo interés de la comunidad internacional.  Según estimaciones de la Unión Africana nuestra transición demográfica que se desarrolla en la región significa que, al menos demográficamente, pero también desde mi punto de vista económico, antes de la pandemia estábamos llamados a ser el continente del siglo XXI, asunto sobre cual tenemos fe a pesar de las adversidades de la pandemia, y quienes defendemos este ideario apostamos a el siglo africano”, nos agrega.

Claramente la pandemia y sus derivadas lo impregna todo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al coronavirus Covid-19 como una pandemia debido a su propagación mundial, pero ¿Qué significo esto?

ANTONIO YELPI AGUILAR

PRESIDENTE FUNDACION GLOBAL AFRICA LATINA

SEPTIEMBRE 2021

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