A 76 años del ataque con las dos bombas atómicas a Japón

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La guerra es compañera de la especie humana… la guerra es un fenómeno [1]social que surgió entre los hombres hace varios milenios; en consecuencia, no ha sucedido siempre. Fue necesaria la aparición de la especie humana para que se presentara y se convirtiera desde entonces en su compañera inseparable. A diferencia del hombre, otras especies animales luchan o cazan; pero no hacen la guerra. “La primera contienda armada; la lucha entre los hombres del CroMagnon y los subhombres de Neanderthal, constituye la primera contienda armada que registra la historia de nuestro mundo. En lo sucesivo, las luchas y las guerras serían entre seres de la misma especie.”

El 6 y 9 de agosto de 1945 caían dos bombas superpoderosas para su época sobre dos ciudades japonesas… De este suceso hace 76 años. Esto, finalmente, obligó al gobierno nipón a deponer las armas y, así, finalizar la Guerra del Pacífico.

Japón estaba vencido desde principios de 1945, estaba bloqueado, estaban con hambre y ya con muchos muertos. El clan militar, que estaba ocupando el poder, encabezados por el Gral. Hideki Tojo y el General Anami, se negaba a la rendición, palabra que consideraban deshonrosa. Por ello, por deseos del Emperador, se buscaba un armisticio para terminar las hostilidades armadas a través de Moscú.

Se hablan de entre 198,811 muertos, 7 17,660 desaparecidos, los heridos graves y leves se contabilizan en 116,555 en Hiroshima y 73,884 mil muertos y 74,909 heridos en Nagasaki. Militarmente hablando, el primer ataque -con la bomba de uranio- tuvo mucho mayor éxito que el segundo. Nagasaki fue un objetivo alterno donde se dejó caer la bomba -de plutonio- ya que el objetivo primario era la ciudad de Kokura, pero había mal tiempo y el comandante Swenney no quiso regresarse con el artefacto.

Una gran luz iluminó el firmamento… con un infierno viviente se anunciaba el término de la pesadilla… 1945. La pesadilla que había durado seis años como Guerra Mundial. Alemania ya se había rendido hacía tres meses, y Japón se negaba a doblegarse asimismo a pesar de que toda la situación le era adversa.

Una gran luz iluminó el firmamento… la gran potencia de los aliados –Estados Unidos– habían preparado un arma terrible, misma que nadie se imaginaba los efectos devastadores que iba a tener, excepto el equipo que preparaba esto… era el “Proyecto Manhattan”.  Un gran número de sabios y especialistas alistaban la primera arma nuclear, encabezados por Robert Oppenheimer. La carrera por la bomba estaba entre Estados Unidos y la Alemania nazi.

Una gran luz iluminó el firmamento… 6 de agosto… hace 60 años; 8:15 AM… el puerto de Hiroshima fue la primera ciudad mártir… el arma: “Little Boy”, bomba hecha con uranio ¿quién la llevó? el bombardero B-29Enola Gay”, avión comandado por Tibbets.. la bomba explotó a 600 mts. sobre la ciudad.

Las características del infierno terrenal que esto propició fue: desesperación, horror, desgracia, la tremenda agonía… la muerte.  En el primer milisegundo de esta pesadilla murieron más de 50 mil personas… miles y miles se desvanecieron al instante; otros tantos se hicieron cenizas después de ser lanzados al aire con una furia desconocida.

Durante la primera semana después de la explosión, murieron más de la mitad de los heridos. Luego, las víctimas siguieron muriendo aun después de una década. Hasta la fecha siguen muriendo las llamadas “víctimas nucleares”.

El avión enfocó el centro de la ciudad, lanzó la bomba a una altura de 8,500 mts. “Little Boy” estalló desprendiendo un extraño relámpago y formando una esfera de fuego de intenso calor como un sol pequeño.

Inmensas columnas de fuego cayeron sobre la superficie y un abrir y cerrar de ojos se formó un gigantesco hongo de nubes que alcanzó una altura de 9,000 mts. Entre un infierno de calor, humo y polvo casi todas las casas se cayeron en cuestión de segundos, originando incendios en diversos sitios. En unos momentos toda la ciudad parecía un inmenso mar de llamas. Cuando estalló la bomba atómica nadie estaba en los refugios antiaéreos, pues no se dio la alarma pensando que este bombardero era sólo de observación.

El día del bombardeo atómico estaban en la ciudad numerosos grupos de voluntarios, cuya labor básica era la de desmontar instalaciones requeridas; por ello, ese 6 de agosto la población de Hiroshima había aumentado. Finalmente, el número de víctimas por la bomba atómica se estima entre 170 mil a 400 mil aproximadamente.

Al momento de la explosión de la bomba atómica, se creó una presión atmosférica de muchos miles de fuerza, ésta a 500 mts. del epicentro era de 19 toneladas por metro cuadrado. La presión ventosa aventó a muchos metros a las personas que estaban cerca del lugar de la explosión.

Las características de la bomba atómica fueron los crueles daños causados por la radiación al cuerpo humano, nunca vistos por bombas normales. La radioactividad provocó cambios en la sangre, perturbó las funciones productoras sanguíneas de la médula ósea, afectó los órganos internos como el hígado y los pulmones.

El resultado efectivo de la bomba atómica se caracterizó por sus potentes rayos térmicos, su gran presión ventosa –causada por la explosión– y la radioactividad. En sí, esta combinación de mortales efectos fueron los causantes de los daños. En un momento la ciudad se vio envuelta en llamas contundentes efectos posteriores. Es posible que nunca se pueda saber exactamente los daños humanos, aunque como dijimos antes, se estima que al momento murieron más de 200 mil.

Al estallar la bomba, la esfera de fuego creada al momento media unos 200 mts. de diámetro y provocando un calor de 7,000º C.  Los grandes rayos térmicos de la esfera de fuego provocaron quemaduras inclusive a gente que estaba en un radio de 3 kms. 500 metros a la redonda del lugar de la explosión. Dentro del radio de un kilómetro 200 mts., los órganos internos resultaron gravemente afectados, lo que causó que muchas personas murieran después de pasados algunos días.

La radioactividad afectó no sólo violentamente sino que atacó por mucho tiempo en diversas formas; por ejemplo, las graves enfermedades como leucemia, cáncer y otras aparecieron de 2 a 10 años más tarde, tras un período latente de cuyas consecuencias aún a inicios de la década de los ochentas los seguían padeciendo las víctimas,

Pero, aparte del terrible ataque del momento, que provocó muerte instantánea, o muerte por quemaduras, la destrucción de construcciones y casas, y el sinnúmero de incendios, luego vino el “ataque lento”… la lluvia negra (kuroi ame)… la lluvia radioactiva, que a consecuencia de ello muchas personas se afectaron y posteriormente fueron muriendo.

Después de la explosión, ocurrieron en la ciudad grandes incendios; asimismo soplo un fuerte viento caliente originando remolinos y en la parte noroeste de Hiroshima llovió intensamente. Esta lluvia estaba al principio compuesta de gruesas gotas negras con contenido de alto grado de radioactividad.  Los peces de ríos y lagos cercanos murieron; las personas que tomaron agua de los pozos de ésta área tuvieron diarrea constante por tres meses.

Una gran luz iluminó el firmamento… era la luz de la muerte. Nueve de agosto… 11:02 AM… el puerto de Nagasaki es la segunda ciudad atacada con una bomba atómica… el arma… “Fat Man”, ahora la bomba hecha con plutonio que asimismo la transportó un gigantesco cuatrimotor, el “Bockscar”.  La explosión ocurre a 500 mts. sobre el norte de la ciudad, tomando como epicentro el barrio católico de Urakami.

Al momento murieron cerca de 73 mil personas; Nagasaki estaba en la lista, pero esa mañana la elegida era la ciudad de Kokura,  había mal tiempo y esto no permitía la visibilidad adecuada; el Comandante Sweeney -por decisión propia- cambió de objetivo para no cancelar la misión. Desde julio de 1945, los estadunidenses habían elegido cuatro objetivos para ser atacados con esta nueva arma: Hiroshima -en primer lugar-, Kokura -en segundo-, Niigata o Nagasaki -como tercera opción-. Otra versión indica que los EUA tenían la capacidad para fabricar diez bombas atómicas destinadas a ser lanzadas para obligar a Japón a rendirse.

Es interesante la paradoja de todo esto… que en uno de los dos grandes países beligerantes y perdedores de la Segunda Guerra –el Japón– se haya gestado el origen de agrupaciones que busca la paz mundial.

El 2 de septiembre… hace 76 años, el Gral. Douglas McArthur recibe la capitulación definitiva de los japoneses, en la bahía de Tokio abordo del acorazado “Missouri”. ¿Se merecía Japón este castigo?… asimismo ¿se mereció Alemania el cruel castigo, sobre todo, a manos de los soviéticos?.

Recordemos siempre a las víctimas de los mortíferos bombardeos… sin embargo el terror y la tragedia de Hiroshima y Nagasaki no parecen borrarse aún hoy en día… armas nucleares aún más poderosas amenazan con acabar la propia existencia de los humanos. Debemos recapacitar ¿qué motiva al hombre ha hacer la guerra, efectuando tan espantoso acto bárbaro?

¿Realmente queremos un mundo devastado para nuestros hijos y nietos?… ¿deseamos que sigan expandiéndose las armas?… ¿hemos tomado como lecciones los terribles genocidios que ya han ocurrido con el empleo de las armas atómicas? …no olvidemos los ataques con gas en la Primera Guerra Mundial, a lo acontecido en Japón, la bomba de hidrógeno, la de cobalto, la bomba de neutrones, las pruebas nucleares que han continuado efectuándose por parte de Francia, la India, Paquistán, China Popular, los ataques con gas que hizo Sadam Hussein, el mercado negro de armas nucleares de la ex Unión Soviética que hoy en día se venden al mejor postor, los accidentes en las plantas nucleares, como en Chernobyl, el desarrollo de armas más sofisticadas… ¿queremos realmente eso para el mundo del mañana?

[1] Alfonso Corona del Rosal, La guerra, compañera de la especie humana, periódico Excelsior, domingo 2 de junio de 1985.

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