El cambio climático es más letal que nunca para la salud humana: The lancet

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El cambio climático ya está por encima de cualquier decisión política o económica. Sus efectos no sólo se dejan sentir en la contaminación ambiental, en los abusos de la industria y el consumo desmesurado; también afecta directamente a la salud de la población.

La revista médica The lancet divulgó recientemente un artículo donde afirma que la población de ningún país del mundo, sea rico o pobre, está a salvo de la morbilidad causada por este fenómeno, incluso ocasiona el empeoramiento de enfermedades como el actual Covid-19 al acelerar su virulencia.

En un reporte denominado Countdown (cuenta regresiva), la publicación británica analizó más de 40 indicadores entre los que halló una tendencia a temperaturas más elevadas en lugares templados como Europa, que ahora se ha convertido en el vulnerable al calor, lo que expone a sus ciudadanos a mayores riesgos.

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La preocupación no sólo queda ahí, sino que advierte que los sistemas de salud son limitados e insuficientes para enfrentar enfermedades ocasionadas por el aumento de temperaturas; factor que ha aumentado índices de mortalidad en el orbe, sobre todo en personas de edades avanzadas, cuyo porcentaje en el mundo ha aumentado en un 54%.

“A menos que se tomen medidas urgentes, el cambio climático amenazará cada vez más la salud mundial, alterará las vidas y los medios de subsistencia y desbordará los sistemas de atención de salud”, señala el informe.

Cambio climático y Covid-19

Curiosamente, un grupo de 120 investigadores de distintas nacionalidades que también han estudiado el caso, coinciden en que la actual pandemia de Covid-19 puede ser un escalón hacia un sistema de salud si la visión se complementa con el combate al cambio climático, a través de una economía sostenible y más amigable con el entorno.

Joaquín Trinañes, de la Universidad de Santiago de Compostela, sugiere que si se toman medidas urgentes para hacer frente al fenómeno ambiental, es decir, con objetivos y compromisos serios de reducir la temperatura mundial a muy por debajo de los 2°C-, se podrían mitigar su impacto y, de paso, lograr beneficios sanitarios y económicos.

El esfuerzo internacional se vería coronado con una drástica reducción de riesgos de pandemias futuras, sobre todo de aquellas de origen animal o zoonóticas. En caso de ignorar estas advertencias, los expertos aseguran que se registrarían «choques sanitarios» que afectarían desde islas pequeñas hasta grandes ciudades en un futuro muy cercano.

Veamos el panorama que viene

Al subir la temperatura global, tanto la fauna como la flora, se estresarán por tratar de sobrevivir o adaptarse a una nueva forma ambiental. El hombre también trataría de hacer lo mismo y este proceso le costaría muchas muertes.

En 2018, el aumento de calor en Europa ocasionó 296 mil fallecimientos, 104 mil de ellos eran ancianos. Asimismo, reportó un 41 por ciento en el índice de vulnerabilidad al calor, lo cual se agrava ante el envejecimiento de una población que requiere servicios geriátricos cada vez más especializados.

Aparentemente estas muertes no inciden en nada, pero cuando se torna la vista hacia las repercusiones económicas que ocasionaron, estas incidieron en el ingreso medio de 11 millones de ciudadanos, es decir, en el 1,2% del ingreso nacional bruto. Alemania registró  los costos más altos por estas pérdidas.

En 2019, por ejemplo, India registró el 40 por ciento del total de las 302.000 millones de horas de trabajo perdidas, ante la incapacidad de trabajadores como albañiles, campesinos y pescadores por cumplir su jornal agobiados por el aumento de la temperatura.

¿Qué pasaría con la subsistencia?

Sencillamente se vería afectada y pondría aun más en peligro a la población que quedaría expuesta al desabasto e insuficiencia en la producción de alimentos, sin mencionar los altos costos y repercusiones económicas que acarrearían.

Sólo para que lo sepan: el calor y la sequía que propicia han aumentado los incendios forestales, dando lugar a daños cardíacos e irritaciones pulmonares, entre otras afecciones.

En momentos en que el Acuerdo de París parece resucitar, ante una conciencia más fuerte sobre la lucha contra el cambio climático, el pesimismo sigue rondando al mundo, pues el informe anticipa que para finales de siglo XXI el nivel del mar desplazaría a más de 565 millones de personas, mismas que quedarían expuestas a múltiples padecimientos por factores ambientales.

Si algo positivo ha traído esta pandemia, podría decirse que es el temor de la población a quedar atrapada en un ambiente de alerta constante y la necesidad de los servicios médicos por controlar la propagación del Covid-19. Los gobiernos del mundo se están enfocando a reforzar sus políticas de salud con  el monitoreo de los servicios meteorológicos y ambientales. Se habla ya de 86 países que están conectados para ayudar en la planificación y adaptación de sus sistemas sanitarios.

La respuesta contra la crisis climática tiene que ser colectiva, “esta no entiende de fronteras”, dijo Jaime Martínez-Urtaza, de la Universidad Autónoma de Barcelona. “La situación es imparable, pero estamos en la fase de poder establecer las bases para tratar de controlar la situación”.

Con información de Efeverde

Foto portada: Imagen de Pete Linforth en Pixabay

 

 

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